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12. Caer voluntariamente, para buscar ayuda, es más difícil que caer sin querer. Perderte para encontrarte. Una pausa, un momento, un espacio, un tiempo para ti.

En la última entrada quedó pendiente la explicación. Tristemente son pocas las personas que aún se interesan por continuar la lectura de mi vida pero, aunque suene a disco rayado, esto tiene un fin muy personal y ahora lo entiendo más que nunca.

Empezaré dándole explicación a la historia anterior y aprovecharé el vuelo para dar explicación de mi ausencia, pasada y futura.

Aquella historia la identifico como esas partes de mí que por más que intento cambiar, mejorar, evolucionar… se mantienen conmigo y no logro deshacerme de ellas. En parte porque están demasiado arraigadas, porque ya son parte de mi y también debido al saber que si caen, yo caigo detrás. Sin ellas no sería yo mismo, sería como una versión básica o limitada, sin todo eso que me hace único, especial.

Siendo realista, yo no sabría medir el valor que tengo como persona, como ser humano, no sabría decir qué tan especial puedo llegar a ser para alguien más o incluso para la misma sociedad, sin embargo, estoy en un punto de mi vida en el que a pesar de todavía sentirme bastante perdido, aún buscándole sentido y propósito, hay una cosita de lo que estoy seguro: aunque sea para mí mismo, soy especial.

No soy cualquier pendejo que te encuentras en la calle, no soy como cualquier chico que conoces en un bar, aunque últimamente esa idea no me suena mal, gracias a unos días en Ometepec ha cambiado mi forma de verlo, juzgaba sin saber y me di de topes al descubrir lo mucho que me he perdido. A pesar de todo lo que he vivido, soy una buena persona… un buen hijo, buen hermano y buen amigo. Aún no defino qué tan buena pareja puedo ser pero tampoco tengo suficientes quejas que me hagan pensar lo contrario. Espero con ansias el momento en que llegue ese alguien que sepa verme como soy, a quien también logre verle como es y que a ambos nos guste lo que vemos.

Mi vida actual está definida por una serie de decisiones no tan acertadas que, aunque no me salieron tan caras, las saqué a meses y aún no termino de pagarlas. Encima de ello, con la tarjeta de crédito de mi vida ya al tope, aún me faltan muchas otras decisiones por tomar, honestamente no sé qué tanto crédito pueda pagar pero estoy dispuesto a sufrirle y descubrirlo, eso es lo que admiro de mí mismo. Estoy corriendo riesgos, estoy viviendo mi vida, al fin me estoy dejando guiar por mis sentimientos y estoy aprendiendo de mis errores, distingo los buenos de los malos y analizo todos los posibles resultados antes de evitarlos o volver a cometerlos de forma voluntaria. Porque seamos honestos, hay errores que vale la pena cometer más de una ves.

Idealmente debería sentirme bien, pleno, tranquilo. Pero como vengo repitiendo desde hace meses, aún releyendo todo lo anteriormente escrito, el tema central de este libro en vivo es básicamente plasmar lo verdaderamente perdido que estoy, las decisiones que voy tomando para encontrarme y los resultados que obtengo. Aún sabiendo que muchas veces serán redundantes o incluso contradictorios.

Ahora ha llegado un capítulo más a mi vida. Un punto y aparte que divide mi historia de tajo: he sido diagnosticado con depresión clínica y crónica. Oficialmente estoy medicado para controlar mis emociones, mis sentimientos y sobre todo… mis pensamientos. Al menos inicialmente.

Han pasado unos meses desde que decidí retomar mi vida pero no creí que sería tan difícil. En el camino a ese momento me fui dejando muchas cosas, me fui perdiendo, me fui olvidando y en Diciembre-Enero de verdad creí que abriendo mi ser hacia el mundo a través de “Fi… con letra” sería la forma en que sanaría, en que lograría al fin estar bien dando a conocer mi forma de pensar, de sentir, de vivir sin secretos ni falsos personajes. Pero martes a martes me fui dando cuenta de que no sería tan fácil, dejé ir tantas cosas en el pasado, dejé pasar tantos buenos momentos, oportunidades, lecciones, aprendizajes, me dejé caer a un nivel tan bajo que al levantarme me vi desprovisto de muchas de las cualidades que alguna ves me moldearon como persona. Si tuviera que contar mis habilidades actuales, de las que me siento seguro, me sobrarían los dedos de la mano; llegué al punto en el que creí que solo me sobraba una: mi escritura. Y una vez más me ha salvado del abismo. Era la última en caer, solo a ella faltaba por empujarla hacia el acantilado y, como dice la historia, en cuanto la empujé supe que si ella caía yo me iba por detrás. Por lo que decidí jalarla hacia mi, no dejarla caer y aferrarme a ella en uno de los momentos más vulnerables que he tenido en toda mi vida.

Era un lunes, tenía que publicar algo para el día siguiente y aún no tenía nada escrito. Iba camino al trabajo junto a mi primo, llevaba más de un mes queriendo renunciar, buscar algo que realmente me gustara hacer, que me animara a vivir mis días con alegría, que me diera satisfacción, pero por más que intentaba no lo encontraba, todo lo que antes me lo daba ahora simplemente no lo hacía. Diseño, dibujo, pintura, música, lectura, tecnología… en fin, nada termina de embonar y todo me frustra. Antes de que ese lunes llegara, llevaba unas dos semanas sintiéndome totalmente frustrado, harto del trabajo, de la rutina, de la vida. Llevaba casi un mes viviendo día a día en un estado… digamos que diferente al consciente, era la única forma en que lograba llegar desde la mañana hasta la noche al cálido abrigo de mi cama. Había momentos en que me soltaba a llorar sin razón alguna. Sentado en mi cubículo, en el metro, en la calle… podía pasar de un estado de ánimo a otro completamente distinto en menos de cinco minutos. Ya no lo soportaba, tenía que solucionarlo de una forma u otra.

Mientras caminábamos en el transbordo de Ermita le dije a mi primo que se adelantara, que yo iba a caminar con calma, despacio, llevábamos exactamente la misma ruta pero él iba casi corriendo y yo acababa de tomar la decisión de ponerme a escribir. Vi como se fue alejando poco a poco en su caminar, tomé el celular, abrí la app de notas y empecé.

Poco a poco fui sacando lo que llevaba dentro, me fui dejando llevar por mi interior, como si realmente todo saliera por sí solo y yo no fuera más que un títere, un cuerpo manejado por alguien más. Y así, de pronto, me derrumbé. Al fin ganó ese Fi con el que comparto el mismo cuerpo y que pareciera que solo quiere fallar en la vida: tuve una crisis o ataque de pánico, de ansiedad… como le quieras llamar.

Fueron las 3-4-5 horas más largas de mi vida. Me sentía increíblemente mal emocionalmente y pasada una hora también se volvió físico, todo mi cuerpo temblaba, me costaba mantenerme de pie, ya iba en la línea dorada, a unas estaciones del trabajo y no pude más que bajarme del vagón, sentarme en una esquina de la estación y seguir escribiendo.

Esta entrada es un poco dura porque es una entrada cruda, a partir del siguiente párrafo dejo en bruto todo lo que escribí durante mis horas de crisis emocional. Sin editar, sin sentido a veces, con cosas repetidas, con faltas de redacción y ortografía… (solo anexo traducciones entre paréntesis) pues considero que es la mejor manera de plasmar lo que viví de forma real, porque incluso ahora, aún no termino de razonar a fondo lo que estoy atravesando. Cada salto de párrafo o renglón equivalen a una cierta cantidad de tiempo que me tomaba entre cada uno de ellos, lo menciono para que sirva de guía al leerlo, ya que en ocasiones se vuelve un tanto confuso. Sin más, inicia:

Debo empezar a caminar, tanto físicamente en este momento como metafóricamente en mi vida, en mi salud.

De que puedo empezar, puedo empezar, es solo que no me siento capaz de hacerlo. Me siento un inútil, no capacitado para nada. Siento que no soy bueno en nada y que primero debo aprender a hacer las cosas para poder lograrlas. No tengo demasiado problema con ello, es solo que instantes después me doy cuenta de que para aprender algo en serio como escritura o filosofía tengo que regresar a la universidad y volver a iniciar un ciclo de más de 4 años desde cero. All over again (todo de nuevo). Pequeño detalle: la universidad me aterra. Me da miedo inmenso volver a ella y perderme otra vez en lo mismo. Es así como caigo en un bucle infinito que se repite más de tres veces a la semana. Esto está mal.

Mi vida es gobernada por el pesar, la frustración personal, el odio irreprimible que siento por mí mismo, por esta parte de mí que todo el tiempo quiere estar encerrado en el departamento, acostado en la cama, perdido en mi pequeño mundo. Me gobierna ese Fidel que no tiene ganas de nada. Ese que me ata al suelo y no me deja volar. el que no disfruta escribir… ni pintar, ni dibujar, ni diseñar, leer, pasear, salir, reír… solo llorar.

Quisiera poder sacarlo de mí, dejarlo ir de una vez por todas, trato por todos los medios alejarlo de mi, aún asi escribo, dibujo, pinto, canto, soy minimalista, vivo una vida Zero Waste, soy Bilingue, he logrado tantas cosas que YO he buscado…pero no se va, nunca se va. ¿Por qué no sé va?!!!!!!!

Por qué no me deja vivir en paz? Por qué no puede dejarme solo??!

Quiero que se vaya!!! o que al menos pueda controlarlo. Mantenerlo a raya!

Me siento capaz de lograrlo pero necesito ayuda. Que alguien me sostenga ya!

Si tan solo me detengo a respirar, a tranquilizarme… lo logro, siento que puedo salirme de esto… pero al mismo tiempo siento esta voluntaria necesidad de seguir escribiendo a pesar de que ya no quiero seguir sufriendo en este preciso momento, ya no quiero seguirlo afrontando, me duele mucho, pero ese pequeño granito de mostaza se aferra a crecer aún en su propia oscuridad, sabe que algún día habrá sol, algún día.

Hay veces que me tengo que tomar unos segundos para respirar y retomar la compostura, voy en el metro camino al trabajo…

Aún estando a punto de rendirme, con lágrimas en las mejillas, aún sintiendo como me quiebro poco a poco, aún sintiendo este dolor indescriptible en el centro de mi pecho, es como si mis letras me dijeran: te agarras los huevos y le sigues pendejo, ya que acabes te derrumbas a llorar y pides ayuda.

Y le sigo… la pantalla del móvil se llena de lágrimas que sí salen porque no hay forma de contenerlas, solo no las personifico, no me dejo llevar por ellas, me vuelvo un grifo que gotea sin que nadie se de cuenta.

Quiero salir de esta vida, pero no por el camino fácil… volteo a ver las vías del metro y un atisbo de gratitud me llena al darme cuenta de que esa NO ES UNA OPCIÓN. Pero me vuelvo a frustrar al no saber cual es el camino que debo tomar entonces. me estoy esforzando de forma increíble pero lo único que en realidad estoy logrando es no caer más.

La verdad es que no sé cómo empezar a salir, no sé qué hacer. Lo única posibilidad es pedir ayuda. Ya no puedo irme al psicoterapeuta bajo mi propia cuenta porque estoy a punto de perder mi trabajo. No porque me vayan a correr por algo malo que hice, es porque ya no logro hacer el trabajo, ya no aguanto estar tantas horas con buena compostura, tomo una o dos llamadas y debo pararme mínimo unos 10 minutos para tranquilizarme, para decirme que aunque ya no quiera debo seguir tomando llamadas porque tengo que hacer dinero para vivir. No llego al mínimo de tiempo trabajado al día y a fin de mes eso me va a perjudicar. Hoy ya falté, estoy a unos metros del trabajo pero me siento tan mal que no puedo seguir caminando y no podré trabajar. No podré tomar llamadas y algo dentro me dice que este es el momento de pedir ayuda, no puedo dejarlo pasar.

El mayor problema de esto no es el hecho de animarme a pedir ayuda, lo estoy haciendo en el instante en que escribo esto, el problema real es lo pendejo que me siento por tener que hacerlo. Mis padres ya han tenido suficiente. Ya no quiero darles más problemas… ya no quiero ser una carga para ellos.

I need help, I need help! Somebody help me please, somebody get me out of here.

(Necesito ayuda, necesito ayuda! Alguien ayúdeme por favor, que alguien me saque de aquí)

En ese momento no pude más. Me puse a llorar bastante y no lograba contenerme. Sentía el agua brotar de mis ojos y por más que me esforzaba no se detenía, mi cuerpo temblaba y lo único que pude hacer fue reposar mi cabeza sobre la rodillas y llorar… llorar todo lo que quise. Pasaron los minutos y no paraba, ahora un llanto ahogado era el que me controlaba, incluso al respirar tenía que tomar grandes bocanadas de aire para poder continuar. Necesitaba ayuda y la necesitaba ya. Fue cuando me di cuenta de que nadie sabía lo que me pasaba, por lo tanto nadie iría a ayudarme, a sostenerme, a salvarme, tenía que hacerlo por mi propia cuenta. Decidí pararme, me controlé lo mejor que pude y subí las escaleras también como pude, ya no me importaba tanto que la gente me viera, quizá algún compañero del trabajo iría llegando también. Y me salí del metro. Ya estaba en Insurgentes Sur. Busqué por si reconocía a alguien pero no fue así, me tranquilice un poco y seguí escribiendo:

No veo un futuro. Por más que intento no puedo verme de aquí a 5-10 años. Ni siquiera puedo verme de aquí a un año. No hay nada que me motive a seguirle chingando. Me siento totalmente perdido.

No me creo capaz de atentar contra mi propia vida, pero no me molesta la idea de que suceda accidentalmente. Que algún desastre natural o accidente se encarguen de quitarme este peso de los hombros y que todo acabe sin que sea mi culpa.

Debo ver a Ricardo…

Necesito mantener este estado. Necesito quedarme así. Seguirl, debo seguirle hasta ver a Ricardo (mi psicoterapeuta).

Escucharé música triste, ni pedo.

Tía Coco! Ella sabrá que hacer, le hablará a Fran… Yo le hablaré a Fran mejor!

No contesta.

Pancho… Odi… Mauro! Salma! Mickey!

Nadie contesta. Ya salí del metro pero no puedo llegar al trabajo, no estoy en condiciones. Y nadie contesta!!! Por qué nadie está disponible para mi en este preciso momento!??!

Debo calmarme pero no quiero parar, no quiero dejar que se me pase y luego sentirme tonto por haberme sentido así y ya no buscar ayuda.

Me da mucho miedo también la ayuda.

Se que la necesito pero normalmente me la niego… porque no sé cómo funciona de verdad, porque no sé si confiar, por que no hay dinero, porque ya no quiero ser una carga más para mis papás…

…..

Por eso me fascinan tanto los temblores, los desastres naturales… es increíble el poder que tienen de cambiar o acabar vidas de un instante para otro sin que haya verdaderos culpables. Las cosas pasan y no queda más que seguir adelante si eres parte de los sobrevivientes.

Imagino que me pasan situaciones así. Fantaseo con accidentes en el metro como que se descarrile, que choque de pronto el DiDi en el que voy incluso ahorita hacia la consulta. Fantaseo con atentados terroristas en los que sólo quedaría como una víctima y nada más, no tendrían que profundizar en mi vida ni en las razones que me llevaron a estar enede lugar en ese preciso momento. Si era feliz o no, si aún me faltaba por vivir o no.

También auisiera que alguien volviera a tomar el volante por mi y así poder enfocarme en sanar, en recuperarme, en darme mi tiempo real y despertar a la vida.

Por eso me gustan tanto los viajes en autobús. El chofer se encarga de llevarme a mi destino y yo solo debo preocuparme por ser y estar. En recorridos largos no hay nada más que hacer que ir reclinado en el asiento pensando, escuchando música, leyendo, escribiendo. No debo preocuparme de nada hasta llegar a mi destino.

Quisiera que así fuera mi vida.

Tampoco deseo morir. Contrariamente. Solo quisiera vivir algo tan fuerte, estar al borde de la vida de forma tan profunda que al fin despierte. Que alguien me de un golpe en la cara tan fuerte que no pueda seguir ignorándolo, que al fin siga a mi corazón, a mi interior, que al fin tenga algo por qué vivir.

Quiero desear. Proyectar. Esperar.

Quiero sentir qué hay algo al final del camino, que todo valdrá la pena.

Ya me salí del mood (como un estado de ánimo o de concentración). Ahora siento que no es real. Que estoy loco, tal como lo predije.

Será posible salvarme de mí mismo cuando yo mismo no me la creo? Cuando al primer esboce de desahogo siento que son pendejadas mías y que en realidad solo exagero?

Qué haces cuando sabes que tienes problemas pero estos desaparecen en cuanto te sientes un poco mejor? Cuando tu cabeza se despeja y al razonarlo ya no le encuentras el mismo sentido?

Es como si alguien más lo hubiera escrito y no yo.

No quiero vivir así. No quiero reprimirlo. Quiero sacarlo! Quiero liberarlo! Quiero darle sentido de una forma u otra.

Debo encontrar a la persona capaz de ayudarme a trabajarlo, no a limitarlo. Quiero lograr usarlo para mi beneficio. Quiero sacar este Fi visceral y que la vida le tenga miedo, dejar de ser yo quien le teme.

Esas últimas líneas las escribí mientras llegaba al consultorio del psicoterapeuta con el que tomé terapia hace ya un año. Dentro de mi crisis lo primero que hice fue buscar ayuda. Ricardo me dijo que me esperaba en su consultorio sin problema. Fue así como terminó y pude dejarme caer frente a alguien.

Debo aclarar, con las nuevas fuerzas que tengo después de ya 2 semanas de llanto, sufrimiento, toques de alegría, reflexión y mucho apoyo por parte de familiares y amigos, que si bien ese Fidel interno me ha ganado una batalla, no me ha ganado la guerra. Estoy de pie y dispuesto a luchar contra mí mismo todo lo que sea necesario.

Es por eso que he decidido tomarme un descanso y alejarme de todo, incluyendo “Fi… con letra”. Es así como respondo la pregunta que me han hecho unos cuantos: no, no abandoné mi blog, solo lo puse en pausa. Regresaré, eso es seguro. Voy a buscar y tomar las herramientas necesarias para sanar mi vida de la mejor forma posible. Voy a publicar cuando me sienta listo para hacerlo, cuando tenga algo de calidad que compartir, ya no será un día fijo pero aún me pondré la meta de hacerlo mínimo una vez a la semana.

Mientras tanto, solo me queda agradecerte por leer a Fi… con letra.

Dijera Saúl Reyna: “Que el valor esté contigo”

Hasta pronto.

¡Éxito!

Posted in Escritura, Vomito mental

4 Comments

  1. Alex

    Busca un objetivo y con pedazos de acciones llegar a el! Una meta clara. Te amo! Perdon por no estar en los momentos que mas me has necesitado y perdon por no ser ese alguien que pienses en cuanto te sientes mal para llamarlo, te amo hermano!

  2. Fidel Vazquez

    Quiero que estés seguro que nosotros siempre estaremos para ti, si por mí fuera cambiaría mi vida sin pensarlo, si esa fuera la solución a todos tus problemas hijo. Solo que todos somos únicos y especiales y tenemos un fin en esta vida y tú al igual que todos también. Si buscas que alguien te diga que eres único y especial, creo que estás en un error, yo soy el único capaz de sentirme único y especial y si estoy viviendo hasta ahora es por algo y al tener tanta vida por delante quiere decir que tú tarea es enorme, pero no por eso irrealizable, la vida te da todo, te pone en charola de plata todo, solo hay que luchar día a día para ganarnos esa oportunidad y cuando llegan tomarlas porque si no lo hacemos, otros lo hacen. Échale ganas y sigue buscando las herramientas para que tu vida sea más llevadera. Cuídate. Te amo

  3. Laura Isabel

    Sabes que te amamos, que eres especial para cada uno de nosotros y que todos te apreciamos, te amamos y te valoramos, no solo por ser nuestro primo, si no por qué siempre aportas algo a la vida de cada uno, yo te tengo un especial cariño, y también puedes contar conmigo! También puedes llamarme si nadie contesta, posiblemente esté trabajando y no conteste tampoco 😂 no es cierto! Pero el punto es que puedes hacerlo, que siempre te escucharé y te apoyaré , que te queremos pleno y feliz! Así que haz lo que téngas que hacer paga lograrlo, y si me necesitas aquí estoy! Te amo!

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