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4. Una burbuja es tan frágil como su propia esencia y tan resistente como el material con el que fue soplada

Yo tengo un grupo de amigos que extraño mucho. Somos de esos que aún estamos enterados de todos y cada uno, tanto de lo general como lo específico de nuestras vidas aunque haya pasado mucho tiempo, aunque no nos veamos casi nada incluso los que viven en la misma ciudad pues las circunstancias, otras amistades, trabajos y cambios que uno va viviendo hacen que ya no sea posible pasar tiempo juntos, a pesar de ello todos sabemos al menos de forma general lo esencial que se debe saber sobre la vida de los demás.

¡Y nos preocupamos! El uno por el otro, si algo pasa ahí estamos, si hay un evento importante ahí estamos, porque somos o alguna vez fuimos de esos amigos inseparables, de esos que eran bolita y andaban juntos todo el tiempo.

Extraño tener un grupo de personas con quienes pasar el tiempo, ya no lo hago… con nadie… nunca.

Es fuerte, es feo, es difícil. Estar solo en la ciudad es pesado. Tengo primos, tengo amigos en el trabajo y empiezo a retomar viejas amistades pero ya no tengo a esas personas súper cercanas que tenía antes y aunque eso tampoco está mal en el sentido estricto de la palabra, pesa.

Soy adulto, trabajo, me mantengo a mi mismo, he logrado cosas padres de forma personal y profesional, he crecido como no tienen idea y he aprendido como no tienen idea. Mi vida es interesante desde un punto de vista psicológico, claro, no una de cine o teatral, pero a pesar de todo, seguía sin ser feliz pues ya no tenía con quien compartirlo más que conmigo mismo, con mis notas, pero solo al estar hasta el fondo del hoyo lograba ponerme a escribir, a analizar y darme cuenta de todo lo bueno que hay en mi vida y que no valoraba, por eso he creado este libro con destinatarios, ahora lo hago mínimo una vez a la semana y tengo tanto por decir, tanto por contar, hay tantas cosas en mi cabeza que quisieran irse, escapar y no volver jamás, son como prisioneros pero no de esos que han hecho algo malo y merecen ser encarcelados, no, si no de esos que les tocó la mala suerte de estar atrapados en un estado tanto físico como financiero, esos que son chingones pero que la vida los detiene, esos que tienen que chingarle hasta sangrar para lograr lo que se proponen porque su entorno hace todo por mantenerlos cautivos. Al fin siento en mi interior esa fuerza para salir adelante, al fin mis letras me están dando el valor que tanto buscaba, aunque tristemente han reemplazado el afecto humano que perdí, encontré a una persona increíble gracias a ellas: a mí. Y con ellas mismas estoy recuperando todo lo que había perdido, que ironía, mi primer post habla de mi miedo a escribir, a perderlo todo y ahora logro ver que la escritura puede ser el medio que, al contrario de lo que pensaba, me permita recuperarlo todo.

¿Pero de dónde saqué todo esto? ¿De dónde es que traigo esa voluntad por ser la mejor versión de mí mismo? ¿Donde obtuve tantos valores? De mis padres. Cuando me pongo a pensarlo demasiado siento que no sé de qué carajos estoy hablando, me pierdo y pareciera que mi mente lo imagina todo, que realmente no he experimentado eso en carne propia, que la he tenido fácil, sin tanto que preocuparme porque mami o papi lo solucionan, pero cuando empiezo a perderme, cuando empiezo a creer que de verdad no tengo un pasado sólido, fuerte, un pasado de esos que te moldean como persona, es cuando vienen a mi mente todas las cosas que mis padres lograron por mí y mis hermanos. Recuerdo borroso: una casa con patio de tierra, un interior recientemente hecho de cemento, una mesa de plástico, literas y unos juguetes de esos bonitos pero baratos. ¡Esos de antes!

Subieron, se mudaron, triunfaron en nuevas ciudades, llevaron a sus hijos a los mejores colegios; mientras en pareja batallaban, peleaban, fracasaban, lloraban pero se animaban y… se amaban, dando todo de sí por esas personitas que juntos crearon.

Y hasta ahora logro abrir los ojos, ver todo desde una perspectiva superior, “desde arriba” dijeran algunos. La edad me está pegando como el más clásico cliché, al fin agradezco tener unos padres ¡tan chingones!

Aunque ahora me doy cuenta de que lo viví con ellos, sí, pero no lo sufrí, no lo sentí, en parte porque siempre se encargaron de que estuviéramos bien y en gran parte porque no me lo permití. Me encerré en una burbuja desde que a mi padre le detectaron cáncer, desde que minutos después de que a mí y a mis hermanos nos dieran la noticia me entrara una llamada anunciando la muerte del papá de una de mis amigas más cercanas, fallecido por lo mismo que a mi propio padre le acababan de detectar. En solo unas cuantas horas tuve frente a mi ojos lo que fuera el inicio de una batalla y el final más probable que tendría. La vi llorar, sufrir, la vi enterrar a su padre con el mayor dolor que una persona puede sentir y eso me marcó de forma indeleble, acto siguiente: me bloqueé. La intención: no sufrir por mi papá. ¡Ser siempre fuerte!

Desde ese momento decidí inconscientemente que yo no iba a sufrir, yo no iba a pasar por todo eso, no me creí capaz de soportarlo a mi relativamente corta edad. Lo bueno fue que efectivamente logré volverme una persona bastante fuerte, lo malo fue que pasaron 8 años, mi padre ha tenido una resistencia increíble y yo no había podido disfrutarlo como debiera por haberme alejado a no sentirlo, porque en realidad nunca acepté su enfermedad hasta hace apenas uno o dos años, le dejé todo el peso a mi madre y hermanos, lo peor fue que no solo me armé una barrera contra él y la enfermedad, sin darme cuenta lo hice contra todo sentimiento que pudiera surgir en mi interior y contra toda influencia externa que implicara un riesgo emocional a futuro. Sin darme cuenta eso creció apoyado de muchas otras circunstancias –como mi sexualidad– que solo agregaron litros y litros de agua que poco a poco apagaron ese fuego en mi interior, me volví un pedazo de palo viviente, un Pinocho sin hada madrina… perdí toda emoción, todo sentimiento, me volví un experto en fingir cosas que en realidad no sentía y llegué al punto de creérmela yo mismo, de tener una serie de sentimientos falsos que mostrar ante las variadas situaciones de la vida, era como tener mis propios emojis en la vida real, se volvió tan fácil simplemente tomar uno y mostrarlo cuando era necesario, me llené de máscaras y hasta lágrimas tan reales que incluso me engañaba a mi mismo, se volvió mi nuevo “normal”, no conocía algo diferente, caí tan profundamente en ese estado que hasta la fecha he descubierto cosas y estoy sintiendo cosas que nunca me había permitido. Claro que todo eso me generó un conflicto interno que resultó ser más grande que aquel del que estaba escapando, por dentro me sentía morir, se acumulaban a diario miles de pequeñas rocas en mi interior que acabaron por derribarme, caí por mi propio peso y las rocas no me dejaban salir del hoyo, pesaban demasiado como para escalar por las paredes, así que cuando al fin me di cuenta ni siquiera tuve que tomar la decisión, ni siquiera tuve que ponerme a hacerlo por voluntad, en realidad gracias a mi instinto de supervivencia me vi forzado a hacer lo que tenía mucho tiempo sin hacer: sacar esas rocas. Era la única opción viable pues ya me estaban afectando también de forma física, mi cuerpo se empezó a enfermar de cosas súper raras y sin explicación aparente, sin razones médicas o fisiológicas que las respaldaran. Una por una, roca tras roca, sentimientos, emociones, enojos, preocupaciones, tantas cosas reprimidas, tanto relleno basura en mi vida e incluso cosas sin sentido, me fui liberando de todo hasta estar lo suficientemente ligero para tan solo poder asomar la cabeza y pedir ayuda. En ese momento fue que entré a terapia, busqué formas de sanar, encontré el minimalismo, el zero waste y lo mejor: me encontré a mi mismo.

Durante mucho tiempo mi burbuja fue tan resistente como las circunstancias que la forjaron, pero cuando logré liberarme de todo eso se volvió tan ligera que en su propia fragilidad logré pincharla con algo de tamaño incluso menor que el de un alfiler: mi voluntad.

Todo lo agradezco y agradezco a todos. No lamento nada pero siento todo. Las malas y buenas decisiones, benditas sean, porque ahora soy quien soy gracias a ellas, para bien o para mal, me han forjado y me han dado para vivir, para ser Fidel Vazquez, ya no el veterinario, el doc, el médico, pues desde pequeño para mí eso significa ese nombre: el hombre fuerte y amoroso por igual, el padre de familia trabajador que se parte el lomo por lograr que a su familia nunca le falte nada. Ahora bajo el mismo nombre logro ser mi propio Fidel Vazquez: el homosexual, diseñador, trabajador, minimalista y ahora resulta que escritor. Ya soy una persona en la vida, hay gente que me conoce y me identifica –aunque no sea una enorme mayoría– empiezo a ser mi propio Fidel Vazquez y aunque los zapatos a llenar son enormes, en realidad me siento convencido de que no los voy a llenar, estoy haciendo los míos propios, una combinación de Paty y Fidel, un equilibrio casi perfecto de dos de las mejores influencias que he tenido en mi vida.

Mi madre se llama Patricia y somos como dos gotas de agua, nací un 17 de Marzo (día de San Patricio) y aún así me llamaron Fidel. Ahora entiendo que quizá estaba predestinado, así es como tenía que ser, ahora entiendo que esas dos personas son las responsables de lo que soy ahorita y –a pesar de todas las plasmadas aquí mismono alcanzan las palabras para agradecerles.

Recuerda que lo mejor de la vida viene en letras o lo fueron previamente. Gracias por leer a Fi… con letra.

Posted in Escritura, Vomito mental

4 Comments

  1. Fidel Vazquez

    Vaya hijo una felicitación por tu valor al externar de manera cruda y realista tu vida y gracias por esas palabras y considerarnos parte importante en tu existencia. Si hay algo de lo que puedo sentirme orgulloso es que desde que tengo la laldicha y laresponsabilidad de que me hayan escogido para ser su padre, me he esforzado por formar buenos seres humanos, que en su momento tuvieran la preparación y el valor para forjar su propio camino. Así como los míos partieron un día, así nosotros nos iremos, con el orgullo del deber cumplido desde mi propia perspectiva. Se feliz y que Dios te siga protegiendo por siempre.

    • Fi

      Gracias prima, te amo! Pensé muchísimo el título hasta dar con el que me sentí satisfecho jaja literal toda una noche, que bueno que sí quedó padre. Éxito!

  2. Pingback:6. Repetir para no olvidar los precios a pagar, repetir para no volver a errar, para sanar. – Fi… CON LETRA

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