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6. Repetir para no olvidar los precios a pagar, repetir para no volver a errar, para sanar.

No es que ya no me guste, es que ya no soy bueno en ello. Ya no logro diseñar como antes, ya no nacen todas esas soluciones a los problemas con los que te enfrentas al diseñar algo de forma tan fluida y hasta fácil con la que nacían antes. Ya no me siento capaz de diseñar, hay algo atorado dentro de mi, hay algo que se rompió, se dañó y parece que no puedo repararlo.

También tengo claro que todo el párrafo anterior es falso, también sé que es solo una prueba más que la vida me tiene preparada pero permíteme explicarme un poco más.

Hubo un colapso en mi vida que me forzó a alejarme de la universidad. Toda esa frustración que tuve durante casi diez años, todos los secretos, los sentimientos reprimidos, todo lo que había ocultado del mundo y que se acumuló en mi ser… de pronto decidió manifestarse, así de golpe, sin más. Empezó a generar estragos en mi vida, empezó a salir como rayos de luz que se cuelan por debajo de una puerta cuando en verdad solo intentas dormir, pero en mi caso no era luz, era oscuridad. Sombras de mi pasado que nunca permití que se reflejaran en el piso, sombras que siempre oculté con más luz pero ahora resulta que era eléctrica, no era natural. ¡No era real!

El colapso personal que causó me generó más pedos internos que los que externé, reprimí tantas cosas, me reprimí de tantas maneras que llegué al punto de no reconocerme y aunque suene repetitivo en una entrada tras otra, esa es la realidad y ahora no me canso de repetirla porque en verdad necesito que me quede claro, en verdad requiero que se quede grabado en mis letras y por consecuente en mi cabeza. Urge un lienzo sobre el que plasmarme, no porque tenga la historia más interesante del mundo para contar, si no porque siento que me estoy perdiendo en serio, siento que no podré regresar y que si no escribo todo lo que soy, el día que me vuelva a perder no va a haber nada que me pueda rescatar. Actualmente lucho por sanar, por ser ese Fi que tanto presumo, ese Fi que tanto admiro pero también tengo claro que me falta mucho camino por recorrer y eso me aterra a montones, me da miedo no lograr llenar ese personaje tan prometedor que he creado.

Me queda claro que hago esto por mí mismo, si bien quiero que el mundo conozca al verdadero Fi, eso tendrá que ser bajo mis propias reglas, escribiendo lo que necesito escribir en determinado momento sin preocuparme por lo repetitivo que pueda sonar porque si me enfoco en dar eso tan interesante y atractivo que busca la mayoría, no conocerán al Fi real que quiero que conozcan, seguiría siendo uno inventado aunque en esta ocasión de forma literaria, una persona encarnada por mis letras.

Desafortunadamente ese colapso llegó en la etapa incorrecta de mi vida, estaba en la universidad, me estaba descubriendo a mí mismo, apenas empezaba a formarme como persona y me generó un filtro difícil de apagar por propia voluntad. Todo parecía bonito por naturaleza pero por dentro en realidad luchaba porque se mantuviera así, luchaba por no dejarlo caer, yo quería que se quedara ahí, que mi vida siguiera su curso normal y lograra todas las cosas que me había propuesto de camino a la gran ciudad mientras miraba por la ventana de una Eco Sport blanca. Pero simplemente desapareció de pronto, abrí los ojos a una película que no me gustó y decidí dejar de verla, me salí del cine y no reclamé el dinero de mi boleto, no solicité una devolución o al menos un buen argumento que me hiciera darle una segunda oportunidad, decidí salirme sin cuestionar.

Ahora puedo ver todo lo que perdí por una decisión muy difícil que tomé pero que era necesaria. No me arrepiento de haberla tomado y si se me presentara de nuevo me siento muy seguro de poder volverla a tomar con todos los sacrificios que ella conlleva. Perder para recuperar, eso me hace más sentido que mantener solo por el hecho de hacerlo, sin pasión, sin amor, sin una verdadera razón. Eso iba a suceder si no me salía de la universidad, ya me estaba encaminando y pude vislumbrar frente a mi a ese Fi en el que me estaba convirtiendo, un palo viviente sin verdaderas emociones, sin verdaderos sentimientos, sin fuego en los ojos. De pronto empecé a sabotearme sin darme cuenta y ahora me agradezco a mí mismo por haberlo hecho, infinitamente, agradezco al Fi que no me dejó seguir adelante porque ahora veo que así como estaba de dañado por dentro hubiera tomado una serie de decisiones que quizá me hubieran llevado a cosas buenas pero falsas. Éxitos huecos sin propósito alguno. No me hubiera encontrado a mi mismo y lo peor: no hubiera encontrado a mis letras.

Ahora sé que esta es mi medicina. Es lo que me mantiene cuerdo, vivo, feliz. Sin mis letras no podría continuar el estilo de vida que he decidido tener, es la gasolina que me da para adelante y también es el ancla que me mantiene fijo cuando la tormenta sopla demasiado fuerte.

Por eso es que no me arrepiento de salirme de la universidad y por consecuente no me arrepiento de haber abandonado el Diseño Industrial, fue el precio que tuve que pagar por salvarme a mí mismo y ya que lo pagué estoy listo para recuperarlo, aunque sea una parte del costo que tuvo. Creo que cualquiera lo pagaría si le dieran la opción después de darles un avance de su propia vida y se viera muy parecido a lo que yo veía, porque claro, quienes vean el trailer de su película y aún así decidan quedarse a verla merecen todo mi respeto y admiración, porque esas personas tienen de dos: logran hacer las pases con esas vidas que han escogido y la viven resignados pero en paz o se enfrentan al fracaso y frustración que ello conlleva durante el resto de sus vidas. Esto es meramente una generalización, claro que hay casos que no encajan con mis palabras, hay muchísima gente que tiene una película digna de ver, hay muchísima gente que no requiere de este tipo de estímulos para llevar una buena vida, para tomar buenas decisiones y para disfrutar esas mismas. Yo no soy una de ellas. Yo debo razonar muchas cosas, escoger muchas cosas y sacrificar otras más hasta lograr llegar a ese mismo punto. Debo esforzarme por ser ese alguien que tanto deseo ser y lograr esas cosas que tanto deseo lograr. Ya no tengo esa ingenuidad que tenía en mi adolescencia, mi mundo ya no es color de rosa pero como dice Jean Ainslie en The second best exotic Marigold hotel: “There are some people into whose laps the good things in life fall, I’m not one of them. So if the good things won’t come on their own, I must make them. And that’s what I intend to do”

“Hay personas en cuyos regazos caen las mejores cosas de la vida, yo no soy una de ellas. Así que si las cosas buenas no vendrán a mí por sí solas, entonces yo debo forzarlas a venir. Y eso es lo que pretendo hacer”

Cada quien tiene sus propios métodos, sus propias recetas y así como a mi me encanta el omelet de huevo con papas, nopales, espinaca y especias, a la mayoría solo le gustan revueltos con jamón o salchicha y hasta les saben feos los míos. No por eso están mal y no por eso estoy bien. Así que si te funciona mi receta y gustas seguir leyéndola, yo te agradezco y te pido retroalimentación, te ofrezco también la mía, imagina lo difícil que es encontrar a alguien que comparta tu misma receta, alguien que lo haga igual que tú. Si esto te hace sentido por favor contáctame, si no te resuena tanto pero te interesa lo suficiente para seguir leyéndola eres más que bienvenido y si no te identificas ni te interesa, si no te gusta ni poquito y estas serán las ultimas líneas que leas de mí o si incluso ya paraste desde antes y jamás llegues a estas, aún así te incluyo en lo siguiente:

Recuerda que las mejores cosas de la vida vienen escritas o lo estuvieron previamente. Gracias por leer a Fi… con letra. En verdad lo aprecio.

Posted in Escritura, Vomito mental

2 Comments

    • Fi

      Oww gracias prima. Significa mucho el que me dejes comentarios y feedback, me sirve para seguirle dando. ¡Gracias por leerme!

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