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8. ¿Quieres motivación? Corre y salta.

-¡Corre! ¡Corre que te alcanzo!-

Fue lo ultimo que escuché. Entre risas ahogadas por el cansancio luchaba contra sí mismo para no perder la cordura, por darme un toque de aliento para poder seguir. Me miraba con una risa tan falsa, tan llena de miedo, terror y reprimida pasión. A pesar de todo, solo eso fue suficiente para usar mis ultimas reservas de energía. Corrí, grité y lloré al mismo tiempo que saltaba por la borda.

-Eres tan valiente mi pequeña, pero no lo lograste-
Fue lo primero que oí al abrir los ojos, me encontraba en el fondo, era mi primera vez saltando de verdad. Estaba atada de manos y pies, él sostenía mi cabeza sobre sus piernas, me dolía todo, le dije que me dejara ir, que se apiadara de mi. Solo dijo que no podía, que no era él quien me retenía.

Volví a abrir los ojos, como si no los tuviera abiertos antes. Todo fue tan confuso, solo pude ver un enorme cuarto blanco, iluminado en exceso, lastimaba mi vista pero poco a poco me fui acostumbrando. Cada cierto tiempo me obligaba a volver a intentarlo. Pasaron días, meses, años, francamente he perdido la noción del tiempo. Desaparecieron las correas y la camisa de fuerza, desapareció él.

He llegado al punto de extrañarlo en mi soledad, de sentir que hacerlo regresar sería lo mejor pero… ¡Es por eso que me alegro tanto de que hayas llegado!

Así que no te preocupes, precioso, vas a estar bien. De eso yo me encargo.

Puso una mano sobre mi boca, apenas podía moverme, sentí su cuerpo sobre el mío y de pronto me llené de placer. Aunque no lo quisiera, aunque no lo pidiera, aunque no lo consintiera, no pude evitar disfrutarlo.

Soltó mis correas pero ajustó más mi camisa de fuerza. Sentí paz, libertad, un gran cansancio y un peso enorme sobre mi debilitado cuerpo, todo al mismo tiempo.
-Es tu turno- dijo con voz demasiado calmada, casi en susurro. De pronto, con una extraña lujuria y aún un toque de tristeza en su mirada enfermiza, abrió la puerta de golpe y gritó:

-¡Corre, corre que te alcanzo!- Y corrí.

Tampoco lo logré, a pesar de la premisa, por eso es que estamos tan felices de que hayas llegado…


Esta historia surgió mientras iba en el metro hacia el departamento, simplemente empecé a escribir y no pude parar, en ese momento no le encontré sentido alguno, creí que quizá podría usarlo para alguna historia más larga, generar algún contexto, personajes y demás, pero se quedó así. Tiempo después me puse a releer varias notas que tenía sin revisar y al toparme con esta al instante supe qué era lo que mi propio inconsciente trataba de plasmar en esas letras: es una analogía a esas mini versiones de Fi que aún seguían y siguen aprisionados en mi interior, cada persona que llega representa cada una de las pasiones que he tenido en mi vida y que por una u otra razón no logran explotar, florecer, madurar. No logran dar ese salto hacia el mundo real. Pasiones como el dibujo, la pintura, mi enorme interés por la tecnología, la informática, facilidad para el diseño, los idiomas y demás, incluso mi propia sexualidad, todas tratando de convertirse en ese impulsor para vivir una vida totalmente plena conmigo mismo. ¿Pero realmente son necesarias?

Un buen amigo me dijo hace poco que me ve con todo el potencial, la capacidad y las habilidades para lograr cosas padres pero que me falta MOTIVACIÓN. Ese algo que me haga querer chingarle hasta sangrar por cumplir mis metas, mis sueños. La verdad es que tiene razón, aún no encuentro esa motivación y no estoy seguro de donde buscarla, ni siquiera estoy seguro de qué es o a qué se refiere exactamente, tampoco estoy seguro de que se pueda encontrar en las pasiones personales de la vida diaria. Solo sé que tengo que encontrarla a como de lugar.

Justo ahora vivo a pleno la escritura, el ser bilingüe, minimalista y Zero Waste. ¿Será que al fin lograré ese salto mágico hacia el otro lado de mí? ¿Será que en realidad no haya salto que dar y más bien todas mis pasiones se mantienen conmigo, aprisionadas en mi interior esperando pacientemente para lograr salir todas juntas? ¿Será que debo dejar de razonar tanto mi interior y empezar a vivir mi exterior?

Solo el tiempo me dará la respuesta, por ahora sigo viviendo mi vida con las pasiones que conviven en mi interior, porque por primera vez he logrado tener varias al mismo tiempo y no voy a dejarlas ir sin saber cuál es su potencial, sin haberlo intentado lo mejor que pude.

¿Recuerdas que las mejores cosas de la vida vienen escritas o lo fueron previamente? Pues a veces son medio confusas pero siguen siendo hermosas. Gracias por leer a este loco con letra.

Posted in Escritura, Historias, Vomito mental

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