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2. ¿Aún estás dispuesto a darlo todo por tu carrera?

Hola, yo soy Fidel mejor conocido simplemente como “Fi”, si estás leyendo esto probablemente ya me conoces y si no, que raro, pero bienvenid@.

Quiero ser escritor.

Léase con detenimiento y duda pero también un buen toque de confianza.

A mis 24 años he decidido que… Quiero ser escritor.

Para la mayoría será algo nuevo, extraño o quizá una más de mis locuras, para otros pocos no tanto. Yo era estudiante de Diseño Industrial con 6 años de curso cuando debían ser 4 y aún me faltaba uno más si todo salía bien (no salió bien). Me encanta mi carrera, el Diseño Industrial es algo que encontré en un momento en que me sentía perdido, no sabía hacia donde caminar y llegó a mí como una mano amiga que te saca del hoyo… pero no logró hacerlo y como todo en mi vida, la pasión no duró lo suficiente. Me encanta, sí, pero al mismo tiempo hay algo que no me llena, que no me da esa satisfacción completa.

Hace un tiempo me puse a reflexionar sobre muchos aspectos de mi vida y acabé pensando justamente en eso, en el Diseño Industrial, la carrera como tal, la profesión. Me puse a analizar todo lo que se requiere para llegar a ser socialmente exitoso en ese ámbito, fue entonces cuando me surgió la cuestionante del por qué tenía que ser esa la meta, en realidad no es forzoso llegar a ese nivel para ser y tener algo padre en la vida, hay varios niveles, pueden ser muchísimos pero yo voy a resumir tres: un diseñador industrial fallido, uno promedio y uno exitoso, hablando de forma muy objetiva.

Uno fallido no me gustaría ser, no podría permitirme dejar o echar todo por la borda y simplemente fallar. Uno promedio sí que me gustaría, podría esforzarme para llegar a serlo, quizá conseguir un trabajo estable donde desempeñe mis conocimientos, quizá armar una buena empresa –aprovecho para mencionar ENKIN, el estudio de diseño que tengo con dos socios– lograr establecerla y mantenerla, eso estaría padre. Pero fue entonces cuando realmente me cuestioné:

¿Quiero ser un Diseñador Industrial exitoso?

De querer, sí, de estar dispuesto a lograrlo -ahí fue donde me dolió- NO.

Un Diseñador Industrial exitoso está cabrón, como en todas las profesiones. ¡De que se puede, se puede! Con ganas, disposición y voluntad, pero es eso justamente lo que me falta. Para lograrlo se requiere de mucho esfuerzo:

Aprender a usar muchos programas, un buen de teoría, métodos, técnicas, ser bueno en casi todos los ramos en que te involucres, desde conceptualización, investigación, marco teórico en general hasta bocetaje pasando por modelado 3D, renders, evaluaciones técnicas/estructurales, entrevistas, procesos de manufactura, materiales, resistencias, cotizaciones, planimetrías… un sin fin de cosas que si bien están padres, me gustan, puedo tolerar solo unas cuantas o quizá una por una, pero todo el conjunto no me da esa alegría, pasión, voluntad de involucrarme de lleno y hacer lo que tengo que hacer para lograr sobresalir del promedio. Me di cuenta de que no estoy dispuesto a pasar por todo eso para lograrlo.

Tanto esfuerzo, tanto estudio, tanto atrasarse, salirse, volver a meterse -acabo de regresar porque me salí dos años, ocupaba despejarme y salirme del contexto- Trabajé en este tiempo y me sirvió para pensar, analizar mi vida, conocerme en verdad. ¿Tanto para esto? ¿Para no estar dispuesto al menos a intentar lograrlo? Me di cuenta de que no, no estoy dispuesto a pasar por todo eso para esta carrera en específico y me dolió, mucho. Me sentí perdido una vez más, como en los inicios, me hizo sentir mal pero al menos me forzó a analizar por qué estaba en ese punto de mi vida, cómo fue que llegué a esa situación, qué quería ser y hacer antes, por qué estaba cuestionándome eso.

Antes del DI me sentía muy atraído por el Diseño Gráfico y antes del DG estudié una carrera técnica en Informática. Una cajita de monerías (no es queja). Siempre he sido una persona muy creativa, como quieran entender eso, mi madre me heredó su gran habilidad para las manualidades y de mi padre heredé la fuerza o convicción para filtrar todo eso y darle un sentido más lógico al creativo. Yo creo que si ella hubiera estudiado Diseño Industrial sería una cosa increíble –mamá, seguro que estás leyendo esto, nunca es tarde, créeme que serías buenísima en esta carrera-. Pero antes de todo había tres cosas –bastante clichés de niño creativo– que deseaba anhelaba ser de pequeño:

Actor. Cantante. Escritor.

Actor. Tengo mi lado teatral, mi orientación sexual me ha forjado una gran habilidad para interpretar situaciones en las que no debo ser yo mismo o debo fingir que ese “yo mismo” es de cierta forma para lograr engañar a otros al mentir o incluso al hacer bromas, siempre me la creen. Alguna vez hice llorar desconsoladamente a mi hermano al fingir mi muerte mientras dormía pacíficamente, literalmente me sostuvo entre sus brazos y yo colgaba supuestamente muerto, jamás pensé que llegaría a hacerlo llorar, para mí era una broma que honestamente no imaginé que me creería.

Pero me pongo a pensar: actor fallido, lo más probable, no por favor, vivir frustrado acabaría conmigo. Actor promedio estaría padre, me gustaría, siento que tengo madera para lograrlo pero siendo honesto, sé que tampoco tengo el suficiente talento para ser un actor exitoso y desafortunadamente no estoy dispuesto a sufrirle para lograrlo, además de que me da cierto miedo eso de la fama, no tener privacidad, no poder salir con toda la paz del mundo a la calle sin presión de la prensa y cosas así. Espero no leerme muy creído, solo me planteo tanto en el peor como en el mejor de los escenarios.

Cantante. Me encanta, me apasiona destrozarme lo pulmones –y los músculos faciales– al cantar, darlo todo de mí como si con ello todos entendieran mi forma de pensar, lo que siento y quiero, pero hay un pequeño problema: no canto bien. Tengo una voz que quizá no es fea, no molesta si me escuchan cantar por causalidad pero no tiene nada de especial para ser un cantante reconocido o al menos aceptable. No hay mucho que debatir en este punto, excepto quizá el escribir canciones, eso no me molestaría para nada, es algo que por cierto ya he hecho aunque sea para mí y mis notas.

Escritor. Aquí viene lo bueno. Desde que tengo uso de memoria me encanta escribir, expresar mis emociones a través de textos, poesías y hasta canciones. Como a la mayoría de escritores, la escritura me ha servido de refugio mental y sentimental, me ha ayudado a plasmar cosas que nunca han salido de mi boca y de mis notas, pero simplemente nunca habia tenido la madurez suficiente para darme cuenta de ello, de eso tan valioso en mi persona de lo que nunca había reparado. Hay algo en las letras que simplemente no me da la voz: confianza, privacidad, libertad. Las letras son mis amigas, esas que me escuchan sin cansarse, que no interrumpen, que no tienen una opinión instantánea. Para escribir uno debe pensar lo que está plasmando, analizarlo, releerlo y editarlo hasta estar feliz con el resultado final, en cambio al hablar es muy difícil retractarse de lo dicho, una vez que el sonido sale de tu boca no importa si no lo pensaste, si no lo analizaste, simplemente no hay forma de editar tus palabras a menos que seas un locutor, narrador, cantante o alguna profesión que lo requiera, en cuyo caso recurren igualmente a las letras, el ensayo y la edición antes de revelar sus palabras mediante la voz.

Ser un escritor fallido: ni modo ¡Lo pago! Lo hago por que me gusta, porque me hace expresar todo lo que normalmente no digo, me libera de mi mismo. Escritor promedio: Genial! Poder llegar a cierto número de personas con mis letras me haría inmensamente feliz, por ser y hacer un cambio aún en menor o mediana escala. Escritor exitoso: santo señor de las letras, sería un sueño hecho realidad. Pero más importante aún, estoy dispuesto a aceptar cualquiera de las tres y lo que es mejor: estoy dispuesto a esforzarme y dar todo de mi por lograrlo.

Al fin he encontrado eso que me apasiona para luchar por ello, para esforzarme de nuevo y ni siquiera me obliga a dejar lo que ya tengo.

Gran dilema. No lo es tanto. Usar mi carrera actual, aplicar mis conocimientos para mantenerme económicamente a través de ella, a través de mi trabajo actual y así poder hacer simultáneamente lo que tanto me gusta, lo que me apasiona sin importar a que nivel llegue pues lo hago por gusto.

Para lograr nuestros sueños debemos tener claras nuestras metas y las mini-metas que nos llevarán a lograrlo: una forma de ingreso que permita dedicarnos parcialmente a lo que tanto nos apasiona y si ese medio de ingreso es una carrera que, aunque a menor medida, también disfrutamos, no podría ser mejor.

No estamos obligados a una sola carrera para toda la vida, aunque extrañamente sea eso lo que tenemos tan metido en la cabeza, déjame decirte que ES MENTIRA. Tan solo una leyenda, un mito, un cuento de la sociedad. Confiar en el juicio y la toma de decisión de un joven de 17-18 años sobre lo que quiere ser PARA EL RESTO DE SU VIDA es un poco preocupante si te detienes a analizarlo y aunque para la mayoría funciona, para muchos otros no.

A mis 24 años (casi 25) he decidido no continuar un año y medio más (dos con el servicio) estudiando una carrera que ya no me apasiona como antes y que si bien me sigue gustando mucho, ya no lo suficiente para seguirle dando más tiempo de mi vida, ya no agrega más valor, ya tengo las herramientas suficientes para valerme de ella sin requerir del título universitario. Sé que está es la parte más polémica de mi escrito y a pesar de todo, me mantengo firme ante mi decisión pues eso me ha llevado a donde estoy ahora: voy a darme una formación profesional en escritura. Voy a usar todo lo que he aprendido tanto en mis años de universidad como en la vida misma para pagarme estudios propios de un escritor y voy a lograrlo por mis propios méritos, con mis propios recursos, algo que me emociona tanto como el propio hecho de estudiarlo.

Cerremos para no extenderme demasiado, he aquí la conclusión: para alcanzar tus sueños primero debes dividirlo en metas a seguir, escalones que subir, una red de protección que ampara tu camino hacia eso que tanto anhelas, aunque no te dé un título universitario, una formación sólida puede ser suficiente. Regresa a tu pasado, analiza tu presente y retoma lo que encuentres en tu interior, eso que resuena como tambores en la oscuridad intentando guiarte hacia tu propia felicidad. Tómalo y explótalo de nuevo, úsalo, analízalo y si como yo, vuelves a sentir ese impulso en tu interior, retómalo para que puedas mantenerte económicamente mientras también haces eso que tanto disfrutas, ya sea mediante una sola actividad que combine las dos o dos actividades por separado. Yo aún no puedo garantizar nada pues mi camino apenas va empezando, otra vez, desde cero, pero me permito confiar que en verdad… ¡es posible!

Me mantengo firme respaldando mis letras pero si también respaldas las tuyas, no dudes en mandármelas, puedes llegar a cambiar las mías.

Recuerda que lo mejor de la vida viene escrito o lo estuvo previamente. Sin más por ahora. ¡Encuentra tu respuesta!

Posted in Escritura, Vomito mental

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