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14. Incondicional… hasta que se acaba

Miles de flores, ¿cuantas más?
Mil olores por disfrutar.
Con ninguno me lleno, en ninguno estás,
ninguno me inspira algo especial.

Tantas mañanas al abrir los ojos,
aliviado por volverlo a hacer.
Tantas veces que tras un interrumpido sueño,
queda tu figura borrosa en mi mente, sin querer.

Tantos días, tantos meses, tantas fechas importantes;
que se pasan, que se van, que se quedan en el olvido
¡y todo por no estar juntos para darles un sentido!

Tantos silencios aparentes.
Tantos mensajes sin remitentes.

La objetividad, el apoyo, los abrazos nobles sin otra intención:
el código secreto de un amor, pasión, de un amargo fervor.

Nadie entendía nuestro comportamiento,
nuestra forma de simplemente “estar”,
el uno para el otro: incondicional.

Tantas noches sin dormir,
tantas veces que logramos a todos persuadir.
Protección, amistad, cariño… y nada más.

Lo sencillo, para nosotros, era simplemente “estar”, el uno para el otro: incondicional.

Cuantos amores de esos vagos, pasajeros, de una noche o dos quizá.
Cuantas caricias, besos, miradas aquí y allá;
piropos provenientes de bocas ajenas,
de terceras, cuartas, quintas personas ¡y hasta más!

Pero al final de la jugada, al final de cada canción,
buscar en el otro tan solo una mirada: protección.

Al final de la aventura, al final de la diversión,
volver a casa juntos y en lo secreto de una habitación
darnos cariño, darnos respeto, darnos amor.

Con tan solo un abrazo, un gesto en silencio: comprensión.
Bajo una verdadera amistad, apoyo y lealtad: conexión.

Más la fuerza de un solo destino nos pudo más.
La influencia del pasado, del presente y de lo que pudiera pasar.
Forjamos resentimientos por tanto tiempo de solo “estar”.

Juntos… pero separados,
nos dejamos llevar.

Ganó lo correcto, lo común, normal.

Millones de flores, ¿cuántas más?
Millones de olores podré disfrutar.
Aún espero alguno que supere el tuyo.
El inolvidable, el irrepetible, el único aparentemente real.

Sin que pueda hacer mucho al respecto,
tuya es la almohada a la que mi cama se aferra sin piedad.
Esa almohada que tantas veces he intentado quitar,
la almohada que ya no puedo, ni quiero, abrazar.

Original: Noviembre 14, 2016. 3:15 am
Reedición: Julio 10, 2019. 1:34 am
Vigencia: En el pasado


Sigo rescatando tantísimos textos plasmados en las paredes de una prisión en mi app de notas. Tomo el texto original, lo leo, edito y vuelvo a empezar unas cuantas muuuuuuuchas veces hasta que finalmente lo declaro listo para publicar. Algunos datan de mucho tiempo atrás y otros no tanto.

Si alguno te agrada, dímelo. Si alguno te resuena, dímelo. Anda, dame señales de vida lectora, hace falta.

Recuerda que las mejores cosas de la vida vienen escritas, lo estuvieron previamente o lo estarán en un futuro. Gracias por leer a Fi… con letra.

Posted in Escritura, Fi romántico

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