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9. ¿Un loco en el metro o un ser lleno de luz?

“Me aceptaban por lo bueno que hacía”

“Hay que encontrar la luz en las personas”

“La bondad me protege”

-Carlos Gordillo

Un ser de luz. Entre algunos conocidos se ha vuelto común utilizar el calificativo “bebé de luz” o “persona de luz” como una forma de hablarse con cariño pero nunca había sido testigo de una verdadera persona de luz hasta hace unos pocos meses.

Carlos Gordillo se llama y “el loco del metro” le dicen. Al menos así es como yo le llamo y así imagino que varias personas lo identifican. Él me ha salvado de mí mismo en ya dos ocasiones, pero no entremos en detalles porque esta entrada no es sobre mí.

Chef, maestro, altruista, loco. Se dedica a saludar personas en su tiempo libre, así tal cual, saluda a perfectos extraños en sus recorridos diarios en el metro; de camino al trabajo, a la escuela, al centro, a donde sea que vaya se mantiene siempre atento, siempre despierto, acechando a sus próximas presas. De alguna forma logra que se abran ante él, tiene un ángel (llamémosle energía) a su alrededor que instantáneamente te genera confianza, no te das cuenta, simplemente sucede y no le buscas demasiada explicación. Suele acercarse a quienes ve cabizbajos, tristes, preocupados o incluso enojados, se arriesga a que le griten, lo tachen de acosador o hasta lo violenten, pero en los años que lleva haciéndolo nunca le ha pasado nada malo, al revés, se ha llevado una que otra sorpresa y ha ganado confianza en sí mismo. Su respuesta al preguntarle si no le daba miedo que alguien reaccionara mal fue “no, no sé cómo podría explicarlo sin utilizar la religión, podría decirse que la bondad es la que me protege, el ser una buena persona”.

Él transita por el metro hacia su destino, sin escalas ni variaciones, hace su recorrido regular como cualquier otro día, la diferencia es que no va escuchando música, tampoco leyendo y procura no ir perdido en su pensamientos, va con calma pero bien despierto, atento, alegre. Va analizando a las personas a su alrededor, el contexto de las estaciones, de los transbordos, ve más allá de su cotidianidad y encuentra lugares llenos de personalidad propia, miles de personas transitan por ellas a diario y tanta continuidad les ha dotado de características muy particulares. Amplias, muy bien iluminadas y no aceptan boletos, solo tarjeta, así son las estaciones de la línea dorada; bien iluminada pero un poco más sombría en ciertos puntos, escaleras eléctricas continuamente en mantenimiento o reparación pero llenas de cultura mediante corredores publicitarios con campañas como la prevención de influenza o el cancer de mama, torneos de ajedrez y hasta mini-conciertos, así es el transbordo en Ermita y la línea azul en general, las dos líneas que Carlos transita a diario, él se da cuenta de todo ello y decide apreciarlo, decide saber qué clase de personas las hacen lo que son con sus vidas diarias y desea compartirles un poco de su tranquilidad, un poco de su paz.

Carlos observa a quienes van su lado, escoge a su siguiente objetivo, se acerca y saluda. Le gusta entablar conversación y/o dar aliento a quienes lo requieren. Y es que tiene tan buena intuición que la mayoría acaban contándole sus problemas y él dándoles aliento, consejos o compartiéndoles su forma de enfrentarlos.

Regala palabras de ánimo, de consuelo, de apoyo e incluso de cariño.

Y después de mi segundo encuentro imprevisto con él puedo decir que se lo agradezco infinitamente. Carlos, si un día lees esto espero sepas lo grande que eres, el gran valor que tienes y el bien que haces a mucha gente. Espero te encuentres de lo mejor.

Él me ha hecho reforzar mi creencia de que en la vida no estamos solos, aunque así lo parezca en esta era del móvil y las redes sociales, ese estado de individualidad e indiferencia bajo la que el mundo se maneja actualmente no tiene por qué seguir siendo así y él está poniendo su granito de arena en la capital del país. Somos personas hechas para socializar no para vivir encerradas en nuestro mundo, en el celular, en la música, ni siquiera deberíamos estar forzados a perdernos en nuestros pensamientos sabiendo que todos somos iguales, todos sufrimos, todos tenemos estrés y preocupaciones, aunque algunos lo externen más que otros, todos tenemos momentos de tensión y reflexión, todos tenemos preguntas y respuestas a muchas cosas de la vida. ¿Por qué callar cuando podemos conversar?

Así es como piensa el loco del metro y así es como quiere que piensen todos a los que intercepta. No puedo saber qué tanto es su porcentaje de éxito, pero puedo decir por experiencia propia que su pequeño granito está en la base del castillo de arena que es mi vida, pero sigamos sin entrar en detalles.

Gracias a ya dos veces que se ha dado la oportunidad de conversar con él, pude conocerlo un poco más, su trasfondo: siempre había sido el típico niño solitario, introvertido, el tímido al que le hacían bullying y por consecuente siempre buscaba encajar de alguna u otra forma… y más tarde que temprano lo logró. En sus propias palabras: “me compré la idea de que solo era aceptado por lo bueno que hacía. Fue así como a base de favores, tareas y hasta encargos se ganó “amigos” que en realidad no lo eran, solo se beneficiaban de su inestabilidad social y emocional.

Llegó el punto en el que despertó, se dio cuenta de que “eso no era vivir”, le urgía con quien pasar su tiempo, con quien conversar, alguien a quien escuchar y que lo escuchara también pues amistades falsas y por conveniencia le sobraban, él quería verdaderas. Decidió que debía salir de esa situación y así empezó su transformación.

Cierto día sintió unas ganas enormes de hablar, de gritar, de sacar todos sus sentimientos reprimidos, hacía varios años que no veía a su familia y no encontraba la forma de expresarles cuánto los extrañaba, no encontraba la forma de volver al nido tan solo para saludar después de tanto tiempo sin comunicación, no hallaba la forma de pedir perdón. Iba solo en el metro, de pronto sintió como su cuerpo fue jalado por una fuerza invisible hacia un lado, se tambaleó en su asiento, vió cómo todos los cuerpos cercanos hacían el mismo movimiento, sintió otro jaloneo, esta vez hacia atrás y su espalda chocó contra el asiento. Muchos soltaron gritos ahogados y el metro se detuvo de golpe, lanzando a unos cuantos al piso, se asomó por la ventana y no creía lo que veía, la gente corría asustada fuera de los edificios y se adentraban en la avenida Tlalpan, una vía rápida muy transitada, mientras los coches también se detenían de golpe evitando atropellarlos, los edificios se movían de un lado a otro como si fueran de gelatina, se escuchó un crujido, volteó hacia el norte de la avenida y vio cómo lentamente un edificio color blanco con ventanas de cristal se venía abajo, al instante cerró los ojos y esperó lo peor… abrió los ojos y la escena fue aún más sorprendente.

El edificio no colapsó, solo se prensó uno de sus pisos y aunque afortunadamente no hubo fallecidos en su interior, ver a una bestia de edificio escupiendo escombros por las ventanas, inclinado hacia un lado y aún agitándose por el movimiento del suelo, como amenazando a sus inquilinos, tampoco es una escena demasiado común. Otras construcciones en muchas zonas de la ciudad no corrieron con la misma suerte.

Todo era un caos, había muchos muertos y los números seguían subiendo, no había transporte público y los coches transitaban con lentitud y dificultad. Se ocupaba ayuda, comida, medicinas. Carlos dió de sí todo lo que pudo pero una semana después tomó un autobús hacia su ciudad natal en cuanto dieron luz verde a la carretera y fue a reencontrarse con su familia. Carlos pidió perdón.

Pero aquel día, el 19 de Septiembre de 2017 se convirtió en el loco del metro, tomó la decisión de dejar de vivir solo en este mundo, de no ser uno más del criadero, del rebaño de ovejas, ese mismo día inició su aventura de hablarle a desconocidos. Consoló a muchos por las calles, abrazó, aconsejó o simplemente los escuchó, desde entonces no deja de hacerlo, desde entonces su vida cambió, empezó una vez más.

Hay veces en que nos sentimos tan perdidos en nosotros mismos, en nuestros problemas, en nuestras preocupaciones, en nuestros pensamientos que olvidamos que todos somos humanos. Todos sufrimos igual, pensamos y nos preocupamos igual por unas u otras cosas, olvidamos que efectivamente no estamos solos en este planeta, que literalmente hay millones de personas tal como nosotros tratando de llevar su vidas de la mejor forma posible y aunque parezca que lo nuestro nadie lo ha vivido, nadie lo ha enfrentado y nadie podrá entendernos, la verdad es que no es así y lo peor es que lo sabemos pero lo ignoramos, decidimos no aceptarlo, no aprovecharlo. Es hora de hacerlo, de abrir nuestras mentes, nuestros corazones, nuestras manos. Pedir y dar ayuda, apoyo.

¡Reach out!


Este personaje es 70% real y 30% ficción. Se entenderá que con dos ocasiones que lo he topado no podría saber mucho sobre él pero me siento confiado de que ese 30% de ficción es muy apegado a la realidad gracias a los pequeños detalles que pudo contarme. Espero con ansias que la vida me de una tercera oportunidad de encontrarlo. ¡Éxito!

Recuerda que las mejores cosas de la vida vienen escritas o lo estuvieron previamente, a veces hablan de amor, a veces de superación, a veces solo cuentan historias de vida pero siempre tienen un mensaje. Gracias por leer a Fi… con letra.

Posted in Escritura, Fi romántico, Historias

4 Comments

  1. Fidel Vazquez

    Hola chavo, no sé si ya la falta de algunas letras o cambiar palabras en la redacción, son parte del aprendizaje o ya no le das tanta importancia a esos detalles. “pues amistades falsas y por conveniencia” tal ves sea y dice “y por convencía”
    Hay dos palabras que me gustaría que entendieras la diferencia INTERSECTAR E INTERCEPTAR, si ya la sabes, que bueno. Cuídate mucho hijo. Te amo.

    • Fi

      Hola, gracias. No, no, no, de hecho releo mis textos unas cuantas veces antes de publicarlo pero aún así se me llegan a ir algunas palabras. Efectivamente no sabía la diferencia de INTERCEPTAR, creí que eran una sola palabra sin distinción pero acabo de buscarlo y efectivamente la usé mal. Ahorita mismo releo y corrijo esas dos erratas, gracias.
      ¡Éxito!

  2. Laura Isabel

    Hola pri! Me gustan mucho los nuevos relatos!! Igual en este checa que está mal escrita la palabra (INFLUENCIA) lo que quieres decir es INFLUENZA , checalo para que lo corrijas! Te quiero! 💋

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